domingo, 2 de diciembre de 2012

Cap.9-Los chulitos

Por la mañana, Irene se despertó descansada, no había tenido que madrugar. Eran las 10. La excursión empezaba a las 12. Mireya seguía durmiendo, pero Nicol no estaba, y Adel y Carol ya las habían recogido sus padres.
Se puso unos vaqueros cortos del Pull & Bear y una camiseta del Berska.
Se dirigió al comedor, había poca gente, y entre ellas estaba Nicol, con unas chicas.
-Hola dormilona, vente- le saludó Nicol animada.
Irene asintió y se sentó en una mesa con las chicas.
-Hay chocolate caliente, está buenísimo, es verano, pero no importa. Por cierto, yo soy Ana- se presentó la chica- Aunque creo que nos hemos visto algunas veces ya.
-Sí-afirmó Irene- Voy a por mi desayuno, ahora vengo.
Se levantó y se sirvió chocolate caliente y unas galletas. Volvió a la mesa.
-Yasta, mmm...-dijo Irene mientras bebía el chocolaye- está muy bueno.
-A lo que íbamos- prosiguió Claudia, otra chica- Que el Edu ese es muy guapo.
-Pues a mi me parece un cretino- se atrevió a decir Irene- no he hablado con él, pero ya de verlo...
-¿Cretino? Si es muy simpático- le defendió Ana.
Por la puerta entraron un grupo de chicos, y uno de ellos interrumpió a Claudia.
-Hola monadas- se chuleó.
-Hola feada, ¿Sabes a qué me recuerdas? A eso- dijo Nicol señalando a la basura.
-Eh,eh, calma, creo que te falta endulzarte un poco, nena- siguió chuleandose.
-¡Callate, a mi no me falta endulzarme, al que te falta es a ti, idiota! Toma dulzor- le dijo Nicol, a la vez que cogía la taza de chocolate y se lo vertía en la cabeza.
El chico y sus amigos no se lo podían creer. Un amigo del chico le defendió.
-Anda, vámonos, cuando lleguemos al Bioparc, quedate en la sección de los leones, sois igual de salvajes.
-Pues tú quedate con los reptiles, sois igual de feos- repuso Irene.
Una de las que trabajaba en el comedor les ordenó que se callasen.
Los chicos se fueron.
-¡Qué valiente Nicol! Esa mancha no se le irá ni con Cillit Bang- se rió Claudia.
-Me da igual. Total, se lo merecía- dijo Nicol contenta.
El móvil de Ana sonó.
-Tengo un mensaje. Es de Natasha, nuestra compañera de cuarto. Se ha quedado dormida- comentó Ana mientras veía el mensaje de su móvil- Dice que le podríamos haber levantado Claudia.
-Bah, no importa. Aún son las 10:30. ¿Me decís vuestros móviles?- preguntó Claudia.
Nicol e Irene asintieron y se intercambiaron los numeros del móvil.
Media hora después, apareció Mireya por la puerta.
-Hola chicas. ¿ Habeís cogido ya las mochilas? Porque me ha dicho Aída que tenemos que coger las mochilas, un bocadillo o un tupper con la comida y el agua.
-Oki, pues ahora volvemos, vamos a por las mochilas- dijo Claudia.
Todas se fueron menos Mireya.
Irene y Nicol cogieron las mochilas y esperaron a Ana, Claudia y Natasha, que también venía. Ellas estaban en otra habitación,  6 más a la derecha que ellas.
Aparecieron en seguida con una chica rubia, de pelo liso y muy guapa.
-Hola, encantada de conoceros.-dijo Natasha.
-Igualmente-dijeron a la vez Nicol e Irene.
Atravesaron el jardín hasta el comedor, cogieron la comida y volvieron al vestíbulo, allí estaban sentadas en unas sillas Mercedes y Aída.
-Hola chicas, vamos a salir antes, un autobús vendrá ahora y llevará a la mitad, luego otro vendrá y llevará a la otra mitad. El primer autobús, no tardara en llegar-informó Aída- Yo iré en el primero con vosotras, y Marcus, un chico en el otro.
El sonido de un claxon se oyó fuerte.
-Mirad, ahí está. Llamad a algunas chicas más. Ve tú al comedor Natasha, que eres rápida-orden Aída.
Natasha salió corriendo, y en menos de un minuto, llegó con ´7 alumnas más.
Subieron en el autobús, era de esos pequeñitos.
El viaje no duró casi, solo eran 10 minutos.
Bajaron y entraron en el zoo/ Bioparc.
Primero visitaron a los elefantes, leopardos y algunos animales más. Entonces, se encontraron con la otra mitad de los alumnos. En esa mitad, estaba el chico chulito, ya cambiado de ropa y sus amigos.
Ahora, estaban en la sección del hipopótamo, algunos peces y un cocodrilo.
-Hombre mira, la "salada"- comentó el chulito, que es como le habían apodado.
-Chicos, venid, vamos a ir a ver a los rinocerontes- informó Marcus.
Andaron hasta los rinocerontes. Ahí, el grupito del chulito empujó a Nicol a la zona de los rinocerontes. Nadie se dió cuenta, menos Nicol y el grupito de los chulitos. Nicol gritaba.
Un rinoceronte se había fijado de su presencia y se encamianda hacía ella. Por suerte, Marcus, se dio cuenta a tiempo y la cogió.
Ya más tranquilos, Marcus preguntó:
-¿Quién te ja empujado Nicol?
Nicol seguía un poco nerviosa.
-Han sido ellos- respondió Nicol señalando a los chulitos.
-Vale, pues Alberto y compañía, estaís castigados, cuando lleguemos, copiareís 100 veces: No volveré a empujar a una compañera.
Alberto, que era como se llamaba, le lanzó una mirada de odio a Nicol. Ésta, en cambio sonrió.
El resto del día, lo pasaron bien. Al llegar al internado, Alberto le dijo a Nicol:
-No quedará así "salada" inútil.

5 comentarios:

  1. hola, mola. cuando escribiras mas? adios

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    1. Hola, pues no lo sé. Cuando pueda. Esta semana tengo examenes, no sé si podré... Pero como hay puente... Me alegro de que te guste :)
      Adiós

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  2. Claris, tu blog es cada vez mas famoso.Sigue asi, wapa

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